martes, 15 de mayo de 2018

Recuerdos socráticos / Aesthetica in nuce - J. G. Hamann

Título Recuerdos socráticos / Aesthetica in nuce

Autor J. G. Hamann

Editorial Hermida Editores

Año 2018

Páginas 120


Llega al español la primera traducción del alemán Johann Georg Hamann. A mediados del siglo XVIII nacía en Königsberg este pensador, estudiante de derecho y una de las figuras clave del posterior movimiento romántico alemán. Da igual lo que busquemos en internet sobre Hamann. La poca información que viene en español es incompleta e inexacta. Tampoco parece haber sido del agrado del público anglófono. Solo en alemán, su lengua materna, parece que tenemos información suficiente para empezar a adentrarnos en tan ilustre figura. 

    Como fue Marcel Schwob hasta hace apenas unos años (si no lo sigue siendo todavía) un completo desconocido, donde solo una secta de literatos y admiradores se jactaban de conocer al autor francés, lo mismo pasa con Hamann. Extrañamente olvidado por la historia de la filosofía, de la literatura y del movimiento romántico, ensombrecido tal vez por la figura de su paisano Kant, la obra de Hamann apenas ha contado con fervientes seguidores, salvando un preciosista ensayo escrito por Isaiah Berlin. Como excusa, siempre se ha acusado al filósofo alemán de cabalista, de utilizar un lenguaje oscuro y abigarrado, confuso y abstracto. Los mismos, precisamente, que defendían la prosa de Kant. Ay. 

     Es por tanto que la edición de Hermida Editores asume la titánica tarea de presentar, por primera vez, dos de los textos más representativos de Hamann al lector español. Para ello resulta de enorme valor remarcar la edición a cargo de Rafael Hernández Arias, quien contextualiza magistralmente al autor, anotando cuidadosamente todo su texto. 

    En el primero de los textos, Recuerdos socráticos, Hamann trata de "deconstruir" la figura del padre capital de la filosofía occidental. Hasta entonces, existía el consenso entre la tradición filosófica occidental, así reivindicado nuevamente por la incipiente Ilustración, de crear un nexo, una línea narrativa histórica, ordenada, de la historia de la filosofía. Así, Sócrates representa el Alpha del pensamiento moderno, racional, del cual se siguen Platón, Aristóteles, los primeros cristianos que beben de las doctrinas platónicas, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino y los primeros filósofos de la Edad Moderna, con Descartes a la cabeza. Antes de Sócrates, nos dan a entender, no hubo pensadores tal cual, sino que la filosofía solo "balbuceaba" palabras sin mucho sentido. A estos escritores se los ha venido a llamar "Presocráticos". Pues bien, tal fue el éxito de este primer intento ilustrado por hacer coherente dicho paradigma que hoy día en la mayor parte de las escuelas en el mundo occidental se sigue estudiando de dicha manera. (Recomiendo la lectura de Filosofía antigua, misterios y magia de Peter Kingsley, uno de los mejores ensayos jamás escrito sobre la figura de Empédocles y la enorme tradición filosófica que había muchos siglos antes de que Sócrates, Platón y Aristóteles intentaran ocultarlo).

    Para Hamann, Sócrates no un pensador precursor de lo racional, sino lo contrario. El conocimiento parte de la experiencia, de la fe, de la mística y de los sentimientos. Es por ello que a lo largo de este libro critica abiertamente, en varias ocasiones, los planteamientos de su rival y a la vez amigo, Immanuel Kant, reivindicando la figura de David Hume, a quien traduce al alemán. 

     En el segundo texto del libro, Aesthetica in nuce, Hamann trata de crear una estética de la historia, una nueva forma de pensar el todo. "Todos los colores del mundo más bello desaparecen tan pronto como apagáis la luz, la primogénita de la creación. Si el estómago es vuestro Dios, entonces los mismos pelos de vuestra cabeza están bajo su tutela". En este fragmento podemos ver cómo, con una magistral sencillez, Hamann critica, enseña y a la vez ironiza sobre un mismo tema. Este es uno de los temas clave de su obra, que creo que no se ha sabido apreciar en la manera suficiente, el enorme sentido del humor que despliega a lo largo de muchas de sus páginas, la sutil ironía con que critica aquello que parecen elogios. Todo ello con una ingente alusión de notas referentes a textos sagrados, filósofos clásicos, medievales y contemporáneos, momentos históricos, etcétera, que el editor de esta obra en español ha sabido torear con soltura. 

    Hamann bien podría haber entrado en el ya elogioso panteón de los raros de Rubén Darío, ya que como Borges, leyeron todo lo que había que leer, fueron más inteligentes que la mayoría de las personas que los rodeaban, y toda su obra es una infinita referencialidad a la Cultura, con mayúsculas.