domingo, 21 de febrero de 2016

Notas de un viaje a Oriente - Julián Marías

Título Notas de un viaje a Oriente

Autor Julián Marías

Editorial Páginas de Espuma

Año 2010

Páginas 208


En el verano de 1933 unos doscientos estudiantes provenientes de múltiples lugares de España llevaron a cabo un viaje, junto con sus profesores, por el Mediterráneo. Con escalas en Túnez, Susa, Alejandría, El Cairo, Jerusalén, Creta, Rodas, Esmirna, Constantinopla, Salónica, Atenas, Malta, Siracusa, Palermo, Nápoles o Palma de Mallorca, supuso uno de los mayores viajes culturales y universitarios de la historia de España. Entre sus alumnos más destacados estaba un joven Julián Marías de apenas 19 años, junto con otros compañeros como Vicens Vives y profesores como Zubiri. El mismo Valle-Inclán se unió a su aventura de regreso a España desde Roma. 

    Pero, ¿cuál es la historia de este viaje? España había cambiado de régimen político y constitucional hacía apenas dos años. La II República había apostado decididamente por la instrucción pública y las labores culturales. En este contexto, se planteó a principios del curso académico de 1932 un viaje cultural por todo el Mediterráneo donde los alumnos que pudieran permitírselo y los que obtuviesen las mejores notas para optar a una beca, viajarían de la mano de sus profesores, viendo, aprendiendo, charlando y conociendo todos aquellos lugares sobre los que solían tratar sus clases universitarias. El todavía incipiente filósofo Julián Marías había obtenido una beca por méritos académicos y eso le permitió realizar el viaje. A bordo del Ciudad de Cádiz, un barco que años mas tarde Mussolini bombardearía durante la Guerra Civil por órdenes de Franco, embarcaron casi doscientos universitarios durante casi dos meses de verano. 


     Notas de un viaje a Oriente recopila los artículos que Julián Marías publicó tras su vuelta a España en un periódico, donde resumía en un tono entre poético e intimista las sensaciones que le producían los exóticos lugares que visitaba. En su lectura se puede comprobar todavía una falta de madurez narrativa; sus artículos no tienen la profundidad de muchos de sus trabajos posteriores, pero se revelan como valientes. En este sentido, el valor del libro no está en lo que tiene de diario de viajes o relato intimista, sino en la constatación de un hecho: la pasión de unos jóvenes, de toda una generación que fue arrasada por una Guerra Civil; la conciencia y la esperanza en un futuro mejor que gracias a la lucha, el sacrificio y el esfuerzo les iba a ser posible alcanzar. Nada de eso ocurrió, o al menos no en la medida que creían en 1933.

    El libro que presenta la editorial Páginas de Espuma viene acompañado por un aparto crítico que hará las delicias del lector de Julián Marías y de todos aquellos que quieran profundizar en los detalles del viaje. Con un prólogo y una introducción más que vehementes, se añaden las cartas que Julián Marías escribió a sus amigos y familiares durante el trayecto, con un lenguaje más vivo y natural que en sus notas.  En los apéndices, podremos encontrar desde una lista completa de todos los alumnos que realizaron el viaje, pasando por las Prevenciones Generales que los viajeros debían tener antes de partir, así como el Himno del Crucero Universitario, con el que terminaremos esta reseña. Cabe destacar, finalmente, las abundantes imágenes con que viene acompañado el libro, algunas del viaje realizadas por el propio Marías y otras posteriores. 

    Como afirma el editor de Pre-Textos Manuel Borras, existen libros que gustan y otros que interesan. Tal vez este no me guste tanto por lo que contiene, pero sí me interesa por lo que representa: una añoranza, un canto desgarrador al paso del tiempo, a la historia de nuestro país y a la esperanza, nunca rota del todo, de que las cosas pueden ir a mejor. Basta leer libros como este para reflexionar sobre la educación en la actualidad o en la universidad y el papel que juega en la sociedad. Los buenos libros siempre invitan al lector a la reflexión. 



Himno del Crucero Universitario
Cantado el 21 de junio de 1933 durante la fiesta celebrada a bordo 
del Ciudad de Cádiz, en el mar, rumbo al puerto de Alejandría.

España está en el mar. 
España está en el mar.

El mar del más bello azul,
el del más dulce cantar.
Cantemos estudiantes
a la Universidad.
Cantemos la cultura
frente al mar inmortal.
Mare Nostum por tus rutas va
la estela de nuestra nave;
tu visión nos hace recordar
los imperios del ayer,
que la espuma escribe en el azul
de tus ondas un cantar,
que es ejemplo y es luz
para nuestra juventud.
¡Mare Nostrum Inmortal!
(Estribillo)
España está en el mar.


Los estudiantes del Ciudad de Cádiz frente al templo de Pestum.
Arriba a la derecha, Julián Marías con un salacot en la cabeza. 


domingo, 14 de febrero de 2016

La felicidad conyugal - Lev Tolstói

Título La felicidad conyugal

Autor Lev Tolstói

Editorial Acantilado

Año 2012

Páginas 176


¿Quién no ha oído hablar de Guerra y Paz, esa monumental obra del siglo XIX que encumbró a Toltói como uno de los mejores escritores de la Historia? Todo libro cumbre en la vida de un escritor suele estar precedido de pequeños indicios que apuntalan su estilo. En 1858 se publicó un pequeño librito titulado La felicidad conyugal, donde el autor ruso anticipa muchas de sus obsesiones y características que definió posteriormente en Anna Karenina y Guerra y Paz.

       Masha es una joven que se enamora de Serguéi, un hombre mayor que ella, amigo de su padre y que, tras la muerte de este, administra sus propiedades hasta que Masha sea mayor de edad. Fruto del contacto, las conversaciones y confidencias que el entorno rural en que conviven les propicia, surge un amor profundo entre ambos que acabará desembocando en un matrimonio poco habitual. A pesar de la diferencia de edad, Masha y Serguéi logran vivir plenamente el uno con el otro, hasta que por motivos laborales tienen que pasar una temporada en San Petersburgo. 

     El contraste entre la ciudad y el campo conlleva que Masha tenga que hacer vida en sociedad, donde descubrirá un nuevo mundo lleno de lujos, amistades y galanteos de jóvenes burgueses de su edad. Serguéi, quien no cesa en su trabajo, es presa de los celos. Tras una crisis en la relación, ambos deciden regresar al tranquilo campo a poner en común sus sentimientos. 

       En esta tercera parte asistimos a la confesión de dos personas maduras que desnudan su alma en el momento más crítico de sus vidas. Toltói despliega el genio de su pluma y consigue evocar mediante el uso de diálogos intimistas una evolución y una madurez exquisitas en su estilo. La felicidad conyugal puede interpretarse como un libro conservador en sus resultados, pero también provocativo en sus proposiciones. En el siglo XIX, en una sociedad todavía medieval como era la rusa, escribir sobre el amor de dos personas, un hombre y una mujer, que se respetan y se asumen en igualdad de condiciones, no deja de ser revolucionario. Que las conclusiones sean una denuncia de la sociedad burguesa y de la vida en la ciudad, frente a la tranquilidad que otorga el mundo rural, la estabilidad y la serenidad para el alma, no dejan de ser temas recurrentes en la prosa de Toltói. 

      La felicidad conyugal coquetea con las nouvelle, pero es mucho más que eso. Es un libro que se lee con gusto al principio y con una verdadera ansiedad según avanza la historia. Seguramente el mejor manual de pasiones, de serenidad y reflexión que conlleva la vida en pareja que se ha escrito nunca. 

     Mención especial merece la traducción hecha por Selma Ancira, quien ha recibido por esta obra el "Premio Nacional de Traducción 2011". 



Retrato de Lev Toltói (1887) por Illiá Yefímovich Repin