domingo, 31 de enero de 2016

Vidas sobre raíles. Cuentos de trenes - VV. AA.

Título Vidas sobre raíles. Cuentos de trenes

Autor VV. AA.

Editorial Páginas de Espuma

Año 2000

Páginas 208


El mar, la lluvia, el atardecer o el rugir del viento. Todos ellos son elementos que han inspirado a los escritores a lo largo de los siglos. Algunos lugares o momentos tienen algo de especial, algo indecible, que logra evocar en la mente de los artistas la inspiración creativa. Uno de estos últimos elementos ha sido el tren y todo el mundo que se ha creado alrededor. 

     El ser humano es eminentemente movimiento. Es por ello que con el desarrollo e implantación del tren a vapor en la Europa del siglo XIX la concepción del tiempo en los ciudadanos virase completamente. El tren supuso la conexión, el contacto entre comunidades geográficamente distantes. El turismo, tal y como lo conocemos hoy día, comenzó a cobrar sentido. Las personas podían moverse libremente y en poco tiempo, y  no solo por España, sino por toda Europa. Los artistas, siempre tan sensibles a los cambios, inmortalizaron en la música, la pintura y la literatura el cambio. 

       Este libro reúne algunos de los mejores relatos que se han escrito en la segunda mitad del siglo XX, con los trenes como protagonistas, pero también como telón de fondo del trasunto de historias humanas. Amores imposibles, fantasía e imaginación pueden tener lugar a bordo de un tren, pero también en una estación de ferrocarriles. Diecinueve cuentos. Muchas historias diferentes. 

     Los hay de todos los tipos. Como en la mayoría de las antologías, los hay mejores y peores. Por cortesía, mencionaré los que a título propio he considerado los de mayor calidad. Final de juego de Julio Cortázar reúne en unas pocas páginas todo el sentido de la literatura del argentino. Magia, intimismo y fantasía puestos al servicio de un trasfondo realista. No tiene la fuerza de sus mejores cuentos, pero destaca por su estilo y tiempos narrativos. 

     El guardagujas de Juan José Arreola evoca el desconcierto que tan habitualmente va unido al terror. Deudor de los mejores relatos de fantasmagorías del siglo XIX, da un paso más y transforma las escenas en un absurdo surrealista. 

     Pero, de todos, el que más ha llamado mi atención ha sido Una mujer que huye por los túneles de Gonzalo Torrente Ballester. Consigue atrapar al lector con una prosa que aumenta el ritmo paulatinamente. Una mujer, protagonista en un mundo cualquiera, se ve impelida hacia otros mundos oníricos. La confusión es tal que uno llega a dudar de lo que es real y lo que no, jugando sutilmente con las apariencias y los equívocos. 


                                                Lluvia, vapor, velocidad. El gran ferrocarril del Oeste - Turner (1844)