miércoles, 22 de abril de 2015

Texto, edición y público lector en los albores de la imprenta - Marta Haro Cortés y José Luis Canet (Eds.)

Título Texto, edición y público lector en los albores de la imprenta
Autor Marta Haro Cortés y José Luis Canet (Eds.)
Editorial PUV (Publicacions de la Universitat de València)
Año 2014
Páginas 318

Un total de once capítulos de diferentes autores españoles, especialmente de Madrid, Valencia y Zaragoza, componen este volumen monográfico que tiene como tema común el estudio de los entornos de la edición, impresión y lecturas desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XVII. 
Como en todo, algunos capítulos resultan más interesantes que otros, especialmente por su carácter genérico y descriptivo, mientras que otros profundizan mucho en temas concretos, resultando más pesados a un público no tan especializado con la materia tratada. Pese a ello, el conjunto resultante es armonioso, ya que se tocan diversos temas relativos al mundo del libro en los albores de la modernidad. Se estudian, desde la producción de libros de caballerías y sus diversos grabados, pasando por estudios sobre las ediciones prínceps de Calisto y Melibea, hasta un compendio de los principales impresores y grabadores alemanes, franceses e italianos que recabaron en la Península Ibérica al servicio de clérigos y autoridades. 
Se trata de una buena edición que recoge las últimas investigaciones sobre el mundo del libro, incorporando extensas citas bibliográficas y un surtido de ilustraciones y cuadros descriptivos relativos a los asuntos tratados. Su valor es doble por el hecho de que se trata de uno de los pocos intentos (que por fortuna, cada vez van a más), de recuperar el malogrado patrimonio bibliográfico español de estos momentos, mal estudiado y conservado en comparación con otros países como Alemania, Francia o Italia. Es, pues, una prueba de toque que abre el camino a futuras investigaciones de un mundo todavía oscuro. 

domingo, 19 de abril de 2015

Los entornos de la edición - Guillermo Quintás Alonso

Título Los entornos de la edición
Autor Guillermo Quintás Alonso
Editorial JPM 
Año 2014
Página 159

Los entornos de la edición recoge en sus páginas una serie de artículos que el autor publicó en un blog digital desde 2008 a 2012. Divididos por la temática tratada, todos tienen el común denominador del papel de las editoriales y el mundo de la edición en la política, la universidad y el mundo de la cultura. 
El trasfondo de algunos de los artículos despierta, a primera vista, gran interés para el editor novel; trasfondo manchado, sin embargo, por la calidad del escrito. Sin ser biógrafo del señor Guillermo Quintás Alonso, sospecho que su conocimiento sobre el mundo editorial, sus limitaciones y el papel que debería ocupar en la sociedad del siglo XXI es extenso. Sin embargo, la gran mayoría de sus artículos son endiabladamente farragosos, plagados de extensas y grandilocuentes frases que rodean una misma idea durante líneas y líneas para apenas rozarla como es debido. Sus palabras se hacen pesadas desde la primera página, provocando el salto deliberado de unas a otras cuando empieza a ofrecer datos, siglas y cifras. 
En fin, se trata de una recopilación de textos sobre temas delicados y graves, pero manchados por una barroca e inútil redacción y la reiteración de temas tópicos que llegan a cansar al lector más humilde. 

viernes, 17 de abril de 2015

El diseño en el libro - Douglas Martin


Título El diseño en el libro
Autor Douglas Martin
Editorial Pirámide 
Año 1994
Páginas 221

Douglas Martin ha trabajado toda su vida como diseñador de libros para múltiples editoriales en el mundo anglosajón. Este libro pretende ser una suerte de resumen de sus experiencias, donde aconseja y alecciona al lector novel que se interese por el mundo del diseño en el libro y de la edición en general. 
Dentro de este tipo de ensayos técnicos, existen múltiples referencias en español, pero este libro destaca sobre el resto por la claridad del lenguaje empleado y la buena exposición de los contenidos e ideas. Martin diserta acerca de las páginas del texto y cómo medirlas, la historia del papel y de la imprenta, la evolución de los caracteres tipográficos y cómo todos han sido testigos de su época histórica. Las ilustraciones y las diversas formas de diseño de portadas y cubiertas, los márgenes en blanco y su brillante teoría de que forman, en su conjunto, parte integral del texto. El factor común de su visión en torno al libro se centra tanto en la belleza y estética formal del mismo, último fin al que debería pretender llegar un editor, como los conceptos psicológicos derivados de los estudios de la lectura.
La parte negativa del libro es que, inevitablemente, es hijo de su tiempo. La última edición con la que contamos es de 1994, lo que hace que muchas de sus referencias al 'nuevo mundo digital que está por venir' suenen en pleno siglo XXI un tanto anacrónicas. Douglas Martin escribió el libro en un momento de transición y ruptura del paradigma del libro y la imprenta en papel tradicionales por uno donde los libros no se diseñarían a mano sino por ordenadores, y en donde la impresión no se haría con planchas de metal sino de forma digital. Estos hechos hacen que algunas secciones del libro queden algo descolgadas.
Obviando estos últimos detalles, en general la obra es un excelente punto de partida para los jóvenes editores y todo aquel interesado en el mundo de la edición, aprendiendo una serie de conceptos básicos imprescindibles. 

martes, 14 de abril de 2015

Joris Ivens: 50 ans de cinéma - Jean-Loup Passek


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Título Joris Ivens: 50 ans de cinéma
Autor Jean-Loup Passek
Editorial Centre Georges Pompidou
Año 1979
Páginas 95

Todos tenemos a un escritor, un músico o un cineasta fetiche. Joris Ivens nació en los Países Bajos a finales del siglo XIX y se interesó desde joven por la fotografía, lo que le llevó finalmente al cine. Los que le conocieron lo llamaron 'El Holandés Errante', y no es para menos. Visitó a lo largo de su vida decenas de países fruto de su labor como documentalista de uno de los siglos más maravillosos y terribles que han existido. 
Su vastísima obra se encuentra fragmentada y es difícil su acceso. Apenas existen biografías o estudios sobre su vida. El libro que hoy traemos intenta, en la medida de lo posible, remediar en parte alguno de estos males. Se encuentra escrito en francés y no se conoce edición española. Tampoco se trata de una monografía al uso, sino de un cuaderno de estudio donde se hace un breve resumen biográfico de Iven y se analizan la mayoría de sus obras divididas por los países en donde fueron grabadas y sobre los conflictos tratados. Incorpora algunas imágenes inéditas de Joris Ivens junto a sus ayudantes de cámara dialogando sobre los planos que estaban a punto de realizar, pudiendo contrastar la evolución cronológica y visual de su cine, donde sus intereses, como el juego en que un niño quiere mirar lo que hay a su alrededor, plasman algunos de los momentos más importantes del siglo XX y que han definido de manera directa nuestro mundo actual.
Su primera obra es sin duda la más romántica. Europa ya se había colocado la soga al cuello en 1914, pero todavía no había apretado el nudo. 

Su devoción por Dziga Vértov (Дзига Вертов) le llevó una temporada a la URSS a estudiar cine, junto con otros grandes maestros como Serguéi Eisenstein (Сергей Михайлович Эйзенштейн).

Su activismo político le hace viajar junto a las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, que junto con Orson Welles y Ernest Hemingway 

Tras la II Guerra Mundial, su atención se centró en el continente asiático, donde plasmó los diferentes conflictos en los años 50, 60 y 70 en China, Laos, o Vietnam. 
Joris Ivens fue un europeo comprometido con su tiempo, testigo de una época que todavía nos ensombrece y que no llegamos a comprender, y que posiblemente nunca lo hagamos. 


lunes, 13 de abril de 2015

El cine mudo español en sus películas - Luis Enrique Ruiz

81Msvkh7d2LTítulo El cine mudo español en sus películas
Autor Luis Enrique Ruiz 
Editorial Mensajero
Año 2004
Páginas 471

''El mudo es cine para gente con imaginación.
El hablado es cine que explica lo mismo
a las personas que carecen de ella.'' 
                                                            Edgar Neville

El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière exponían ante los asombrados ojos parisinos su nuevo invento, 'la imagen en movimiento'. Nacía así el conocido como cinematógrafo, invento que, según aseguraron sus dueños, no tendría futuro. 
Unos meses después, el 11 de mayo de 1896, se exponía en el circo Parish de Madrid las primeras imágenes animadas en España, de la mano de Robert William Paul, un encargado de la empresa Lumière. 
De esta guisa comenzaba en España esta bonita historia y Luis Enrique Ruiz nos lo cuenta en su libro pionero. La idea que nos plantea el autor es una suerte de resumen de las películas mas carismáticas y destacadas que se rodaron en territorio nacional desde 1896 hasta 1932, año en que fue sustituido por completo el cine mudo por el sonoro. Cada capítulo está estructurado cronológicamente, analizado mediante un resumen y un comentario sobre la situación empresarial y las diversas anécdotas sobre cada película, incorporando a su vez una tabla general al inicio con el devenir histórico político y los principales estrenos en la cartelera internacional, que sirve para situar y relacionar las influencias cinematográficas entre unos países y otros. 

El libro tiene una parte buena, una regular y otra mala. La buena, que se trata de un libro esencial para acercarse al estudio del cine mudo español, de los orígenes de la imagen en movimiento y de la gestación de una empresa y un negocio que han tardado en ver sus frutos.
La parte regular es que la gran mayoría, cerca del 70% de las películas a las que se refiere y menciona el autor, son imposibles de visionar para el lector medio y que no tiene a su alcance salas y filmotecas especiales. Como el mismo autor reconoce en el 'Prólogo', España ha sido uno de los países europeos que peor ha tratado a su historia cinematográfica, donde la conservación de las obras no ha existido hasta bien tarde. Eso ha provocado que muchas acabaran perdiéndose o estén en manos de una o dos personas. 
La parte mala, que numerosos nombres, fechas y datos técnicos que se facilitan sobre las películas se encuentran mal escritos y no están totalmente contrastados. En principio, no tiene más importancia que para el lector tiquismiquis, pero después de su lectura me queda la impresión de que hubiese sido necesaria una revisión por parte del autor y del editor para pulir estos detalles. 




martes, 7 de abril de 2015

El cinematógrafo - Azorín

Título El Cinematógrafo: artículos sobre cine y guiones de películas (1921-1964) 
Autor Azorín (José Martínez Ruiz) 
Editorial Pre-textos
Año 1995
Páginas 339

Este libro ha sido para mí, ante todo, una grata sorpresa. La presente obra que nos trae la editorial Pre-textos reúne decenas de artículos que Azorín publicó durante las últimas décadas de su vida, especialmente durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, todas ellas con el tema central del cine. 
El que fue compañero y guía de la Generación del 98 desvela a lo largo de estas páginas sus impresiones sobre las películas que iba viendo en los cines madrileños de posguerra. De vez en cuando, se detiene en breves y estoicas reflexiones sobre el nuevo arte que sobreviene. Su estilo es fiel reflejo de su personalidad: sereno, pausado, ni altivo ni pesimista, descriptivo y preciso, aderezado de tanto en cuanto con alguna opinión que por lo general es educada y respetuosa. Su testimonio, hoy olvidado, y por tanto perdido para la mayoría de los historiadores del cine, se revela como fundamental para comprender el ambiente que inundaba las múltiples y abarrotadas salas madrileñas días y tardes, más como subterfugio de un pesimismo generalizado en una sociedad desgarrada por una Guerra Civil que por fines lúdicos, pero como apunta Azorín, en los últimos años de la década de 1950, el público español demandaba cine, y del bueno. 
‘’No podré decir donde encuentro mayor goce estético, si en el libro, si en la película. Temo declararme:  no quiero escandalizar a nadie si digo que el goce, en la película, me llena más que el hice en el libro. He leído muchos libros; he estado leyendo desde hace setenta y tantos años; no es extraño que ahora me entregue a las películas. Dicen que el cine es el séptimo arte; yo digo , sin embargo, que es el primero’’.
Cuando los productores de cine de la capital advirtieron del entusiasmo del literato por el cinematógrafo (como él quiso llamarlo desde el principio), se pusieron de acuerdo para tenerle guardada siempre una butaca. 'Prefería ir de día', una o dos películas por la mañana, y dedicar la tarde 'a la charla o la lectura'. Los artículos más interesantes, en mi modesta opinión, no son aquellos en los que valora y critica tal o cual película, sino en los que reflexiona sobre el cine, la sociedad, las posibilidades estéticas que brinda esta nueva tecnología. En definitiva, cuando opina abiertamente, cuando expone sin ambages: 
‘’Los puristas del cine quisieran darnos el cine extranjero en rama, el cine sin manipulaciones, el cine sin doblajes. Es el suyo un ideal loable: pero imposible. No podemos imaginar a un espectador, en un pueblo cualquiera, contemplando una película sin doblaje, en inglés, en francés, en japonés, en una lengua de exrtranjis. No serviría de nada la palabra, y sin embargo, estaríamos oyendo -no digo escuchando- un sonsonete interminable. Los letreros pasan vertiginosos. ¿Los leemos? Perderemos entretanto un gesto, un ademán un incidente curioso. ¿No los leemos? Nos extraviamos en la maraña de la fábula. La voz es necesaria; el tono, las inflexiones, tienen su expresividad, su elocuencia, que nos hechizan. Necesitamos voces que comprender; nos las da el doblaje. Creo que casi todos doblamos todos los días. No leemos la Biblia en hebreo, ni la Odisea en griego, ni Los hermanos Karamazov en ruso; apelamos al doblaje. Leemos todos estos libros -si no sabemos un idioma original, que no lo sabremos- en un castellano más o menos puro. No seamos perfeccionistas a ultranza’’.
Se trata de una auténtica perla dentro del panorama cultural español de mitad de siglo. 

jueves, 2 de abril de 2015

Extraños en un tren - Patricia Highsmith


Título Extraños en un tren
Autor Patricia Highsmith
Editorial Anagrama
Año 1988
Páginas 282

"Cualquier persona es capaz de asesinar. Es puramente cuestión de circunstancias, sin que tenga absolutamente nada que ver con el temperamento. La gente llega hasta un límite determinado… y sólo hace falta algo, cualquier insignificancia, que les empuje a dar el salto. Cualquier persona."

Un clásico de la novela de intriga, una de las primeras novelas de la autora, publicada por primera vez en Estados Unidos en 1950 y adaptada a la gran pantalla tan solo un año después. Cualquier sinopsis de Extraños en un tren le contará al lector que se trata de un crimen perfecto, dos totales desconocidos se encuentran en un tren y uno de ellos le propone a otro un plan infalible, cada uno se encargará de asesinar a la persona a la que otro quiere ver muerto, sin móviles, mientras el otro está fuera de la ciudad. Sin duda este es el punto de partida, pero la señorita Highsmith no se queda en un simple asesinato, sino que lo utiliza como excusa para hacer una profunda reflexión sobre la moral, sobre el ser humano y sobre los instintos más básicos de cada hombre.
La autora nos presenta a dos personajes totalmente antagónicos, hace un retrato del bien y del mal, de lo moral y de lo inmoral, sobre los instintos, el dejarse llevar y sobre el actuar cómo los demás esperan, y la reflexión final es que estos polos opuestos, así como ambos personajes,  están mucho más cercanos de lo que cualquiera pudiera imaginar, el mensaje es claro al final de la novela, que introduce al lector directamente en la piel del personaje principal.
Nos encontramos con capítulos no muy largos y con diferentes narradores, principalmente los dos protagonistas pero también algunos narrados desde el punto de vista de personajes más secundarios. En cuanto al estilo, la novelista no se pierde en largas descripciones si no es estrictamente necesario para la trama, el punto fuerte son sin duda los diálogos, claros y concisos pero no por ello carentes de simbolismo, y es en esos diálogos más que en las acciones o en las descripciones donde se deja ver la forma de ser de cada personaje. No consta de muchos personajes, sin embargo todos están perfectamente definidos y es fácil entender su carácter por pocas que sean las pinceladas que se dan sobre ellos. Los hechos suceden rápidamente, sin que dé tiempo a que la novela decaiga en ningún momento, y aportándole a la novela muchas veces un ritmo un tanto frenético.
En definitiva, se la recomendaría a cualquiera, con un estilo muy propio, es una novela que atrapa y no deja en ningún momento de sorprender, hasta el segundo final, fácil de leer y adictiva, es poco probable que deje a nadie indiferente.

Por Lorena Martínez Fernández