jueves, 24 de diciembre de 2015

Entrevista a Natalio Grueso, autor de «Woody Allen, el último genio»




Natalio Grueso ha sido director del centro Niemeyer desde la Fundación del Premio Príncipe de Asturias y gestor de Artes Escénicas del Ayuntamiento de Madrid. Asesor y cooperador con diversos organismos internacionales (Comisión Europea, Naciones Unidas, Eurostat)  para la creación de proyectos comerciales y culturales en el extranjero, ha dedicado buena parte de su carrera profesional a la difusión del teatro y la gestación de proyector culturales de diversa índole. Desde hace más de una década, especialmente tras conseguir traer a Woody Allen de visita a España después de ganar el Premio Príncipe de Asturias en 2002, su amistad con el director neoyorquino se ha visto reforzada. Desde entonces, la presencia de Woody Allen en nuestro país ha ido incrementándose, y gran parte de ese mérito de lo debemos a Natalio Grueso.




1.-  Se han escrito muchas biografías sobre Woody Allen, ¿Qué tiene de especial Woody Allen, el último genio?

Este es un libro muy personal, escrito desde la perspectiva que da el privilegio de conocer a Woody Allen desde hace dos décadas. Se trata de una visión diferente, personal y cómplice, sobre la persona y sobre el artista, sobre su trabajo y su forma de ser.


2.- ¿Woody Allen ha leído su obra? En caso afirmativo, ¿Qué opina?

No, él nunca lee nada de lo que se publica sobre él, ni críticas de sus películas, ni libros. Nada. Lo que sí me ha dicho con su habitual sentido del humor es que, ya puestos, mejor que quien escriba sobre ti sea un amigo que un enemigo.


3.-  La primera vez que viste a Woody Allen fue en pantalla en la película Manhattan, ¿llegaste a pensar que años después conocerías a ese hombre en persona?

La verdad es que no, ese ha sido uno de esos maravillosos regalos que a veces te hace la vida. De algún modo me he sentido muy cercano a los personajes de La rosa púrpura de El Cairo, en la que el actor traspasa la pantalla y se adentra en tu vida.


4.-  A lo largo del libro destacas el inconformismo vital del cineasta, ¿crees que es eso lo que motiva a Woody a seguir haciendo películas todos los años?

Sin duda es una de las razones principales, pero él mismo dice que hace películas para evadirse, para no pensar en el sin sentido de la vida, para huir de los problemas del día a día y de las grandes preguntas para las que no tenemos respuesta, por qué envejecer, por qué morir.



5.-  Desde joven Woody Allen ha reconocido la influencia que la cultura europea ejerce sobre él, ¿hasta qué punto crees que ha sido determinante en su carrera cinematográfica? 

Ha sido decisiva, de hecho creo que no se puede entender la obra de Allen sin la cultura y el cine europeos. Su cine bebe de las mismas fuentes de las que nacieron las películas de Buñuel, de Fellini o de Truffaut, de Bergman o de Antonioni. Europa es la clave de bóveda que soporta toda la estructura de su obra artística.


6.-  En cierto momento señalas lo complicado que es entrar en el círculo de amistades de Woody Allen, ¿crees que el hecho de tener amistad con el cineasta te ha ayudado a escribir una biografía hasta ahora inexistente? 

Este libro hubiera sido imposible de escribir sin la experiencia compartida durante dos décadas. No se trata de una biografía al uso, ni de una conversación, ni de un ensayo profundo, pero al tiempo pretende ser todas esas cosas a la vez. Es un libro muy personal, muy cercano.


7.-  ¿Cómo describirías la relación de Woody Allen con España?

Es una relación entrañable, Allen adora España. Viaja a nuestro país siempre que puede, no sólo por motivos de trabajo, sino incluso de vacaciones, por el simple placer de pasar unos días aquí. No desvelo con ello ningún secreto, porque él lo ha afirmado en público en numerosas ocasiones. Yo creo que es uno de los mejores embajadores que tiene nuestro país.


8.-  ¿Qué es lo más importante que has aprendido después de tantos años de amistad con Woody Allen?

La constancia, la paciencia, la capacidad de superación, de independencia. Hacer honestamente el trabajo que crees que debes hacer en cada momento, sin hacer caso de lo que digan los demás por intereses diversos. Y después la educación y la generosidad. Lo otro que podría haber aprendido, que es el talento, desgraciadamente ni se hereda ni se contagia...