lunes, 30 de noviembre de 2015

Lo que queda de Auschwitz - Giorgio Agamben

Título Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo Sacer III

Autor Giorgio Agamben

Editorial Pre-Textos

Año 2000

Páginas 196


¿Cuántos libros sobre la II Guerra Mundial y los Campos de Exterminio nazis conocéis? Todos los meses hay alguna novedad, ya sea en forma de narrativa o ensayo. Parece un saco sin fondo sobre el que los escritores recurren sin orden ni concierto bajo el mantra de las ventas seguras. 

Pero, ¿realmente queda algo por decir sobre el tema que no conozcamos? Giorgio Agamben se preguntó lo mismo y el resultado es este libro que pretende marcar sentencia a la vez que rescata la voz de los verdaderos testigos del Holocausto, los conocidos como «musulmanes». La tesis que maneja es la siguiente: lo que ocurrió en los Campos de Exterminio fue algo tan inusual y extremo que su misma interpretación se nos antoja extraña, ajena a la lógica y la razón. Este es el motor que ha impulsado tras el final de la II Guerra Mundial infinitas interpretaciones, estudios y obras que de una manera u otra han intentado comprender la magnitud y alcance de lo sucedido. Sin embargo, todas ellas chocan de frente con el mismo hecho histórico que las valida, «los testigos perfectos». G. Agamben recoge los principales testimonios que se han conservado de presos, especialmente de Auschwitz, criticándolos con especial atención, analizando lo que dicen y lo que deliberadamente omiten, interpretando los motivos últimos de sus palabras como único medio para comprender la tragedia del Exterminio. 

La obra se divide en cuatro capítulos: el I) El Testigo rastrea las múltiples vías por las que podemos conocer Auschwitz y la validez de su testimonio. Ya en este primer capítulo el lector comprueba el método que G. Agamben empleará en el resto del libro: mediante una serie citas de obras de otros autores (con especial importancia a la de Primo Levi) critica sus presupuestos morales y la lógica interna de los mismos. 

En II) El Musulmán aborda la paradoja del «testigo integral» de la Shoah (שואה). El verdadero testigo de lo sucedido no es aquel que interno en un Campo de Exterminio sobrevive y cuenta lo recordado, sino el de aquellos que han sido llevados al límite biológico. Mediante una serie de castigos corporales y psicológicos específicos, los guardianes de los campos crearon una serie de pelotones que apartaban del resto de prisioneros. Tras un tiempo determinado, todos ellos anulaban sus respuestas corporales a cualquier tipo de estímulo. El resultado, según palabras de aquellos que los observaban, era el de unos cadáveres apenas capaces de moverse, restregados por el suelo, tiritando de frío y sufriendo continuos espasmos corporales. Vistos desde lejos, parecían musulmanes orando. Sin embargo, la mayoría de ellos acabaron muriendo y muy pocos llegaron a sobrevivir. Ellos son, «los musulmanes» los «testigos integrales, perfectos, de la Shoah. Su relato es el único válido que debemos tomar para comprender lo sucedido». Agamben se da cuenta del problema que implica tal afirmación, ya que genera la paradoja de que el único testimonio válido es el de aquellos que no son capaces de testimoniar lo sucedido.

En III) La vergüenza, o del sujeto traslada todo lo dicho anteriormente a un plano mucho más teórico. Basándose en la tradición humanista occidental, trata de comprender la singularidad de la vergüenza que sufren aquellos que sobrevivieron a la muerte en los campos, cómo se origina, cuál es su explicación y cómo podemos dar un paso adelante para avanzar en la comprensión del sujeto de estudio.

Finalmente, en IV) El archivo y el testimonio se basa en la obra de Michel Foucault (especialmente en La vida de los hombres infames) para anular la paradoja anteriormente propuesta. Para ello recoge el testimonio de unos pocos musulmanes que sobrevivieron para relatar sus recuerdos. En principio esto anularía la propia paradoja, pero Agamben lo utiliza no para dar validez a sus testimonios sino para demostrar que su palabra es un paso adelante hacia una re-humanización. 

Estamos ante una obra de difícil comprensión. Quien quiera conocer por primera vez algo relativo a la problemática de los Campos de Exterminio este no sería un libro aconsejable, ya que se manejan conceptos dados por supuestos y exigen al lector cierto conocimiento histórico-filosófico y de contexto sobre el problema referido. Para aquellos que ya se hayan sumergido en este complicado mundo, Lo que queda de Auschwitz supondrá un nuevo aporte teórico fundamental, válido también para cualquier clase de genocidio de los que se han conocido.