sábado, 12 de septiembre de 2015

La conjura de los necios - John Kennedy Toole

Título La conjura de los necios

Autor John Kennedy Toole

Editorial Anagrama

Año 2011

Páginas 389


La mayoría habrá oído hablar de esta novela, y unos cuantos tendrán la suerte de haberla leído. Personalmente, y creo que como la gran mayoría, llegué a La conjura de los necios entre ruido y vítores, pero a pesar de ello, no me hacía una idea muy clara de qué trataba en sí esta historia. No es para menos, ya que la obra más famosa de Kennedy Toole se escapa a los convencionalismos. Se podría decir, en líneas generales, que la novela nos cuenta las aventuras y desatinos del protagonista Ignatius J. Reilly, quien vive con su anciana madre en Nueva Orleans. 


La obra carece de un argumento determinado, centrándose en la exposición de la personalidad del carismático protagonista, Ignatius, cuyas ideas centran los numerosos diálogos entre los pintorescos personajes que se van sucediendo en la novela, creando siempre que es posible momentos cómicos y extravagantes. Por lo tanto, definir La conjura de los necios es definir a Ignatius, hombre grandullón de treinta y tantos poseedor de una fuerte moral que choca con la de sus contemporáneos. Estudioso y defensor de toda la cosmovisión medieval, desea traer de nuevo a la sociedad del siglo XX los valores religiosos, de honor y decencia de dicha época. Compositor de endechas, músico que interpreta canciones con su laúd, admirador de la obra La consolación de la filosofía del filósofo romano Boecio, bebedor compulsivo de Dr. Nut y glotón de los 'bocatas de salchichas' o perritos calientes. Ese es Ignatius, quien nunca se separa de su gorra verde de cazador. 

Mediante el desarrollo paulatino de todos los vicios y virtudes de la peculiar personalidad del protagonista por sus numerosos diálogos, la historia va transcurriendo a trompicones. Algunas partes se hacen más lentas y pesadas; otras, en cambio, ligeras y muy cómicas. Este es quizá el punto débil de la obra: haber hecho recaer el grueso de la novela en los diálogos que Ignatius mantiene con su madre, su antigua novia, los diversos jefes que va teniendo en sus trabajos o con el patrullero Mancuso, ya que si el formato de la idea no convence desde un principio al lector es muy fácil que abandone la lectura. Sin embargo, se nota como la tensión y la fluidez de los diálogos aumenta con las páginas, creando un final más complejo e inesperado de lo que cabría esperar en un principio. 

A quien le gusten las novelas cómicas, este libro no le disgustará. Aquellos que no estén acostumbrados a este género, seguramente tarden un poco hasta coger el ritmo que la obra va marcando en cada capítulo.