miércoles, 10 de junio de 2015

La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares

Título La invención de Morel
Autor Adolfo Bioy Casares
Editorial Cátedra
Año 1991
Páginas 341


El volumen escogido contiene, además de la obra referida, La invención de Morel, una selección de cuentos bajo el título El gran Serafín, de los que no hablaremos en esta ocasión.




''He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta''
Jorge Luis Borges
La historia está protagonizada por un desertor de la justicia, del que pocas indicaciones se ofrece al lector a parte de mencionar que, debido a un asesinato y la persecución de la justicia en un determinado país, decide huir a un isla remota con ayuda de un italiano y de la mafia. Recaba finalmente en, él cree, las Islas Ellice. El libro está estructurado a modo de diario revelado, como hizo Cervantes en El Quijote. Bioy Casares nos presenta un diario que no es obra suya, sino que se encontró y ahora nos presenta su contenido. En él, el protagonista, escritor de profesión, nos confiesa los extraños sucesos que desde su llegada a la isla ha sido testigo. 
Es difícil desarrollar cualquier punto del libro sin incurrir en destripamientos y avances innecesarios e insanos, la magia de la lectura se perdería paran quien todavía no haya leído la obra. En general, se solapan y desarrollan varios temas. Por un lado, el misterio que rodea a la isla. Segundo, el amor que el protagonista siente por una de las habitantes, de la que rápidamente se queda prendado. Tercero, lo que da nombre a la obra, la aparición en escena de Morel y la revelación de su invento y qué es lo que pretende hacer con él. 
La invención de Morel es un libro complejo. Su lenguaje se estructura de forma que cada una de las frases es necesaria para comprender la trama general; no hay nada que sobre, no hay ningún añadido superficial. Por tanto, su lectura debe ser atenta y pausada, ya que de no ser así, rápidamente se puede perder uno en la trama. Por otro lado, la obra ha sido utilizada en numerosas ocasiones como ejemplo de ciencia ficción borgiana. En efecto, Bioy Casares y Borges fueron grandes amigos y compartieron inquietudes e intereses. Desgraciadamente, la fama del autor de El Aleph eclipsó durante décadas la aportación al género narrativo y fantástico de Bioy Casares, que no ha sido hasta hace poco tiempo cuando se ha procedido a una relectura de sus obras, descubriendo que las diferencias entre ambos escritores son mayores que sus semejanzas. La Invención de Morel no es una de sus primeras obras, antes ya había escrito varios cuentos, poesías y alguna obra de teatro; pero como el mismo Bioy reconoció, sí que se trata de su primera obra que firmó con su verdadero nombre y no con seudónimo, siendo además la más original y compleja hasta la fecha. 
La historia es una suerte de fantasía aderezada con ciencia ficción, donde se ven reflejadas las inquietudes del autor recurrentes en el resto de sus obras: las paradojas del espacio y el tiempo, la identidad del ser, el avance de la tecnología y su relación con el ser humano, con el Ser visto como esencia de libertad, así como las recurrentes paradojas de los juegos de espejos y sus infinitos reflejos, llegando a distorsionar la realidad bajo una atmósfera de terror espiritual (esto sí es muy borgiano). Pero ante todo, personalmente, creo que La invención de Morel es una historia que nos habla sobre el amor y la soledad de los seres humanos en un mundo que nos es extraño y hostil. Al final de la obra, parece gritar, ante quien quiera oír, que no nos queda sino el amor y la compasión por nuestros semejantes, lo único que nos guía y nos distingue del resto de seres.