domingo, 7 de junio de 2015

El Levante - Mircea Cărtărescu

Título El Levante
Autor Mircea Cărtărescu
Editorial Impedimenta
Año 2015
Páginas 233

“Si escribiera un solo verso en el que, como en una gota de rocío, se comprimiera todo el mundo, el antiguo y el nuevo a la vez, y quedara un solo verso a mi muerte, me sentiría más feliz que un ángel y más santo que Savaot” 

¡Qué difícil me resulta escribir sobre esta obra! La he leído con atención y paciencia, pero con todo eso, tengo la extraña sensación de haberme saltado cosas, detalles que no llegaba a comprender, metáforas inconexas o mal entendidas. Consulto las reseñas de revistas literarias que pululan por internet y me quedo más tranquilo al comprobar que no soy el único despistado. 
¿De qué trata El Levante de Cărtărescu? El que es considerado como uno de los mejores escritores rumanos contemporáneos, dio a luz esta obra a finales de la década de 1980, en los estertores del régimen comunista de Ceaușescu. Siendo profesor de literatura, con un hijo recién nacido y malviviendo en un pequeño piso de Bucarest con su esposa, se inspiró en el capítulo 'Los bueyes del sol' de la obra Ulises de James Joyce. Pero El Levante es más que eso, se trata de una epopeya escrita originalmente en verso y transformada al poco tiempo en una simbiosis mitad poema épico mitad prosa posmoderna. El protagonista es Manoil, joven rumano que junto con otros personajes pretenden liberar a Rumanía de la tiranía que siempre han padecido. Se enfrentan a griegos, macedonios y turcos. El contexto en que la trama discurre no está nada claro, pero podría situarse en el siglo XIX. Sin embargo, como el mismo Cărtărescu reconoció, es uno y todos los tiempos históricos a la vez, y es cierto; no existen elementos, más allá de los exóticos ligados a ciertos personajes y acciones, que nos indiquen un periodo determinado. La obra podría transcurrir tanto en el siglo X como en el XXI.
“—Gran Yogurta, permíteme que re responda con humildad. Muchos son señores hoy, pocos lo serán mañana. El pensador es modesto y apenas tiene qué comer, pero su pensamiento abarca todo lo largo y lo ancho de este mundo. Basta con pasar la página del libro de la historia para ver que el rey desaparece y encontrar, en la siguiente página, otro rey que también se cree grande, pero que se perderá enseguida en el olvido o en la maldición, mientras que el sabio siempre permanecerá en el libro, pues él lo ha escrito, con esfuerzo, de cuclillas”
Pero El Levante es una de esas extrañas obras de las que se puede hablar más de su forma que del contenido. Comienza con un lenguaje propio de las epopeyas homéricas. Pero al poco tiempo, su lírica se separa de ambages y formalismos, experimentando con ricos juegos de metalenguaje, donde el propio autor se dirige al lector, increpándole, haciéndole señas y dándole pistas sobre el devenir de la historia. En cualquier momento de la narración central, se descuelga una línea o un verso que hace referencia a Borges, Steiner, Bioy Casares, Lennon, Cortázar, Joyce o una pléyade de santos medievales. Este punto es quizás la clave para entender la obra: Cărtărescu quiso desgranar las influencias de los principales autores de la poesía rumana. Sus estilos son utilizados, empleados en cada 'Canto' o capítulo para luego desembarazarse de ellos, quedando la sensación de comicidad, de ridículo o de impotencia de unos autores ya muertos. 
En algunas de sus páginas se puede llegar a tener la sensación de que el tiempo se ha detenido: abundan las metáforas y los aforismos, las descripciones visuales y detalladas, empapadas todas ellas de un delirante hilo que las va uniendo hasta crear una imagen irreal. Este estilo me ha recordado al que empleó Manuel Vicent en su Balada de Caín, que comentamos en Crimenon hace un tiempo. Otros fragmentos, que beben del existencialismo y de la metafísica más aguda, de la de andar por casa, común a todos los seres humanos, son verdaderamente sublimes. Algunos fragmentos de los más bellos y preciosistas que he leído en años. 
“Yo inhalo tan solo el amargo perfume de la eternidad. ¿Qué significa este siglo para mí? Un punto minúsculo que apenas se refleja en el cristal, en el ombligo del Kosmos. ¿Sufren los hombres? ¿Son oprimidos y humillados? También sufren los robles, sufrieron los trilobites, sufren las estrellas cuando se transforman en supernovas en el firmamento, sufren los peces en el agua, sufren los pangolines en los manglares, sufren los amaneceres cuando llega el mediodía, sufren la tierra, el agua, el aire y el fuego”
El Levante es un libro que pretende engullir toda la literatura y a la vez no dice nada relevante sobre ella. Es una paradoja, una «rara avis» de las epopeyas. Tras terminar su lectura, el libro sigue palpitando, exhalando aliento, como si fuera un ser vivo que se escapa del papel.