miércoles, 3 de junio de 2015

El expreso de Tokio - Seicho Matsumoto

Título El expreso de Tokio
Autor Seicho Matsumoto
Editorial Libros del Asteroide
Año 2014
Páginas 214

Publicada por primera en Japón en 1957, El expreso de Tokio se convirtió en una de las novelas más famosas y vendidas tras la II Guerra Mundial en el país nipón. La historia comienza con la muerte de un hombre y una mujer en una playa de la isla de Kyushu, al sur del país. A su lado, aparecen botellas de zumo mezclado con cianuro. La policía de la zona, a cargo del veterano detective Jutaro Torigai, piensan que se trata de un clásico escenario de suicidio por motivos amorosos, sin embargo, cuando descubren la identidad del hombre, la investigación da un vuelco. El hombre encontrado muerto en la playa era un importante cargo de un ministerio del gobierno que recientemente había sido investigado por varios casos de corrupción. Su persona era clave para poder inculpar a los 'peces gordos', pero su muerte había paralizado el juicio. Sin pruebas tangibles que apoyasen la idea de que un tercero había asesinado a la pareja, la investigación se cerró al poco tiempo. 
Al cabo de unas semanas, Kiichi Mihara, investigador criminal de la policía de Tokio, decide reabrir el caso. Vuelve al escenario del crimen y tiene una conversación con Torigai, quien le expone todas las dudas que en su momento le asaltaron. Cuando los dos detectives se ponen al día e intercambian puntos de vista, se percatan de que quedan muchos cabos sueltos. A partir de entonces, la historia girará en torno Mihara, quien moverá cielo y tierra para encontrar pruebas que demuestren que no fue un suicidio sino un asesinato con varias personas implicadas. 
La historia de Seicho Matsumoto es un raro híbrido entre lo mejor de la ambientación de la novela japonesa con las influencias de de la novela negra europea, especialmente la inglesa y francesa. A pesar de que al final de la obra el protagonista parece ser el detective Mihara, durante varios capítulos la historia gira en torno a varios personajes, mostrando al lector sus puntos de vista respecto al asesinato. Esta hábil técnica de Matsumoto permite entretejer una historia que no se cierra hasta las últimas páginas, dando pistas al lector, pero nunca las suficientes. Los personajes no se desarrollan tanto como en otras novelas de género, dedicando todo el esfuerzo en organizar matemáticamente datos, cifras y pruebas que a lo largo de la historia van apareciendo. Por raro que parezca, el desenlace es sorprendente, dando la sensación de plenitud a un caso que parecía que nunca iba a cerrarse. Es una de las mejores novelas negras que he leído y que, desde luego, es diferente en contenido y en forma al resto de las habituales.