miércoles, 17 de junio de 2015

Cuentos crueles - Villiers de L'Isle-Adam

Título Cuentos crueles
Autor Villiers de L'Isle-Adam
Editorial Cátedra
Año 1995
Páginas 360

«… será preciso aterrorizar al lector… Me alegro por haber hallado, finalmente, el camino hacia el corazón del burgués»
Carta de Villiers a Mallarmé
Los Contes Cruels de Villiers son un conjunto de veintiocho relatos escritos durante la segunda mitad del siglo XIX. En ellos, el autor francés explora las nuevas posibilidades narrativas que el género de terror estaba brindando, especialmente a final de siglo con la influencia de Edgar Allan Poe. Villiers reconoció haber leído la traducción hecha por Baudelaire y haberse impregnado de la estética y gustos de Poe, queriendo hacer algo similar, pero a la francesa. A pesar de ello, no puede decirse que todos su relatos tengan que ver con sucesos sobrenaturales, misterios y terror; de hecho, son los menos. 
Villiers, como muchos autores decimonónicos, no escribieron una biografía y su vida ha quedado, para los historiadores, oculta y parcelada en dosis de información no del todo fiable. Lo poco que se conoce sobre su vida y obra queda fielmente reflejado en la mayoría de estos cuentos, donde acostumbra, sin delicadeza alguna, a incluir sus puntos de vista y opiniones sobre el mundo que vivía. Así, muchos de estos Cuentos crueles son un instrumento para conocer las preocupaciones de toda una época; la evolución de la ciencia y la tecnología, las relaciones sociales y el libre albedrío, la política y la guerra, la música y los nacionalismos, la pobreza, el amor, las aventuras, el colonialismo y el ambiente literario de la Europa del XIX. De todo esto habla y opina Villiers. Como denominador común a todas sus historias encontramos una ácida crítica a la clase política, de la que fue partícipe durante un tiempo; la sátira del burgués como un personaje acomplejado, confuso, lleno de contradicciones. La idealización del amor, fruto de sus numerosos desencuentros con varias damas a lo largo de su vida.
Pero los cuentos que más llaman la atención, tanto por su temática como por su calidad narrativa, son aquellos en los que incorpora elementos sobrenaturales y misteriosos. El interés de Villiers por estos temas tuvo su origen en un retiro espiritual a un convento durante unos años en que no encontraba el camino a seguir. Allí, tomó contacto con las historias de santos, viajeros y misterios medievales que proliferaban durante aquellos años. 
Como todos las obras de cuentos, y debido a su brevedad, el lector tiende a juzgarlas con premura, tomando posición sobre si es buena o no, si es pertinente o se está repitiendo la temática. En este caso, muchos de los cuentos de Villiers se hacen pesados debido a excesiva puntuación y a una clara falta (o incapacidad) para situar en un espacio y un tiempo concretos los relatos que nos presenta. Sin embargo, otros, especialmente los que tienen que ver con el misterio y lo místico, su escritura es más pausada, localizada y precisa, haciendo a la historia más cercana y penetrante.