lunes, 13 de abril de 2015

El cine mudo español en sus películas - Luis Enrique Ruiz

81Msvkh7d2LTítulo El cine mudo español en sus películas
Autor Luis Enrique Ruiz 
Editorial Mensajero
Año 2004
Páginas 471

''El mudo es cine para gente con imaginación.
El hablado es cine que explica lo mismo
a las personas que carecen de ella.'' 
                                                            Edgar Neville

El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière exponían ante los asombrados ojos parisinos su nuevo invento, 'la imagen en movimiento'. Nacía así el conocido como cinematógrafo, invento que, según aseguraron sus dueños, no tendría futuro. 
Unos meses después, el 11 de mayo de 1896, se exponía en el circo Parish de Madrid las primeras imágenes animadas en España, de la mano de Robert William Paul, un encargado de la empresa Lumière. 
De esta guisa comenzaba en España esta bonita historia y Luis Enrique Ruiz nos lo cuenta en su libro pionero. La idea que nos plantea el autor es una suerte de resumen de las películas mas carismáticas y destacadas que se rodaron en territorio nacional desde 1896 hasta 1932, año en que fue sustituido por completo el cine mudo por el sonoro. Cada capítulo está estructurado cronológicamente, analizado mediante un resumen y un comentario sobre la situación empresarial y las diversas anécdotas sobre cada película, incorporando a su vez una tabla general al inicio con el devenir histórico político y los principales estrenos en la cartelera internacional, que sirve para situar y relacionar las influencias cinematográficas entre unos países y otros. 

El libro tiene una parte buena, una regular y otra mala. La buena, que se trata de un libro esencial para acercarse al estudio del cine mudo español, de los orígenes de la imagen en movimiento y de la gestación de una empresa y un negocio que han tardado en ver sus frutos.
La parte regular es que la gran mayoría, cerca del 70% de las películas a las que se refiere y menciona el autor, son imposibles de visionar para el lector medio y que no tiene a su alcance salas y filmotecas especiales. Como el mismo autor reconoce en el 'Prólogo', España ha sido uno de los países europeos que peor ha tratado a su historia cinematográfica, donde la conservación de las obras no ha existido hasta bien tarde. Eso ha provocado que muchas acabaran perdiéndose o estén en manos de una o dos personas. 
La parte mala, que numerosos nombres, fechas y datos técnicos que se facilitan sobre las películas se encuentran mal escritos y no están totalmente contrastados. En principio, no tiene más importancia que para el lector tiquismiquis, pero después de su lectura me queda la impresión de que hubiese sido necesaria una revisión por parte del autor y del editor para pulir estos detalles.